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Banco de Sangre y Tejidos de Aragón

Andrea Cristóbal necesitó varias transfusiones: “La vida es un regalo, y los desafíos también”

Andrea necesitó varias transfusiones

En el Banco de Sangre de Aragón hacemos llamamientos constantes a la solidaridad de los miles de donantes con los que cuenta la comunidad autónoma. En esos llamamientos, esta entidad siempre recuerda que este gesto altruista cuenta con un aliciente insuperable: salvar vidas. La sangre siempre es necesaria para el normal funcionamiento de nuestros hospitales; es decir, para que los equipos sanitarios puedan intervenir en operaciones programadas, accidentes de última hora, procesos graves, trasplantes, partos difíciles…

Te presentamos a Andrea Cristóbal.

Andrea nació en Zaragoza el 17 de noviembre de 1993. Ahora vive en Tenerife  Se dedica a la fisioterapia y la nutrición. Ha vivido en Barcelona y en Italia haciendo su erasmus. Ha recibido transfusiones debido a una aplasia medular en 2015. Andrea empezó a encontrarse muy débil sin saber por qué, le empezaron a salir pequeños moratones a lo largo del cuerpo, tuvo una infección de garganta que le provocó altos estados febriles que con medicación no terminaban de bajar hasta que se desmayó en varias ocasiones y tuvieron que hacerle una analítica de sangre para ver qué es lo que estaba ocurriendo. Sus valores estaban rozando los mínimos, y por ello, desde un primer momento, necesitó urgentemente transfusiones de sangre durante 2-3 ocasiones. Tuvo que estar en una unidad de aislamiento por su situación de gravedad y por falta de defensas. Al cabo de unas semanas dieron con su diagnóstico. Le detectaron la aplasia medular y necesitaba un trasplante de médula, siendo preferente la médula de sus hermanos, pero no fueron compatibles con ella. Mientras buscaban otro donante le trataron con medicamentos. Nos cuenta que se apoyó también en las terapias naturales (materia que le apasiona y en la cual se ha formado y sigue formándose además de su titulación como fisioterapeuta y nutricionista) y siempre bajo supervisión médica. Finalmente no necesitó este trasplante porque reaccionó bien a la medicación y su médula se puso en marcha. Andrea nunca perdió la fe.

  Andrea, ¿cómo te encuentras ahora?

Gracias a Dios me siento más fuerte y con más vitalidad que nunca.

  ¿Qué calidad de vida tienes en este momento?

Me siento mejor que nunca, mi calidad de vida es muy buena, estoy sana desde el 2018 cuando finalizó mi tratamiento con las medicaciones y hago vida normal, la misma que hacía antes de caer enferma en 2015. Trabajo, practico deporte y mi salud física y emocional están equilibradas.

  ¿Qué significa para ti la donación de sangre?

Para mí las donaciones  de sangre fueron  algo de vital importancia durante mi tratamiento y posterior recuperación. Mi cuerpo (mi médula ósea para ser concreta), no era capaz de fabricar sangre, es por ello que el 1 de julio de 2015 cuando me ingresaron tuvieron que darle a mi cuerpo ese “alimento” que necesitaba y que requerí hasta que mi médula se puso en funcionamiento.

  Todo lo vivido respecto a tu salud, ¿ha influido en tu sentido de trabajo, de relaciones, de vida, en la actualidad? ¿Te ha mostrado alguna enseñanza?

Por supuesto, siempre digo que soy una afortunada porque he vuelto a hacer todo lo que hacía antes de enfermar, pero he cambiado la forma de ver y vivir la vida. Cuando algo tan fuerte como es una enfermedad grave viene a tu vida sin avisar, sales más fortalecido, valorando con quién quieres pasar realmente tu tiempo, de qué manera quieres trabajar y con ganas de exprimir y disfrutar todo aquello que te gusta al máximo. De la noche a la mañana mi vida cambió por completo. No sabía si iba salir adelante, no entendía cómo me podía estar pasando todo aquello y me prometí que si todo iba bien intentaría aprovechar cada día como si fuera el último, además de concienciar a otras personas sobre la importancia de la donación y de servir de apoyo y testimonio para personas que están en una situación similar a la que pasé y así ayudarles a tener la esperanza de que todo irá bien.

Si me permitís voy a daros algunos consejos que aprendí y que sigo intentando poner en práctica desde entonces:

1 – Quereros y aceptaros.

2 – Sed siempre vosotros mismos.

3 – Reíd, sed felices, tened humor.

4 – No planifiquéis tanto… Vivid el presente.

5 – La vida es un regalo, y los desafíos también, vienen para enseñarnos y haceros más fuertes.

6 – Haced cosas que os hagan crecer como personas, ayudad a los demás, poned amor en lo que hagáis.

  Te están leyendo donantes de sangre o personas que se lo están pensando, ¿qué les dices?

Si has llegado hasta aquí me gustaría que supieras que gracias a ti (si ya eres donante) tuve una segunda oportunidad, pero también la tienen a día de hoy infinidad de enfermos que por sí solos necesitan de personas sanas como tú para poder disfrutar de algo tan maravilloso como es la vida. Sin duda alguna, nos habéis hecho y seguiréis haciendo el mejor regalo del mundo.

 

 

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